He estado demasiado tiempo alejada de mi mar de la tranquilidad y la marejada-fuerte marejada se ha dejado notar brevemente en mi vida. Ahora que la mar está rizada retomo el disfrute mirando desde una roca.

Cada vez que voy a la librería echo un vistazo en la S de Sáez para ver si salió a la venta un nuevo libro o si se oferta una nueva edición “remasterizada”. Y cuando un día entras con prisa sin hacer la comprobación pertinente y descubres el ejemplar anhelado en novedades, oh, oh, qué agradable sensación.

Yo, otro libro egocéntrico de Juanjo Sáez (2010) es, como el propio monigote de Juanjo Sáez anuncia en la contraportada, “Algo así como Viviendo del cuento 2”; “Colección Basura nº 1”; “Rollo introspectivo”; “Una entrevista conmigo mismo”;“Una recopilación de tiras de prensa. Lo mejor y lo peor sin miedo”; “Un reto personal”; “Cómo me echaron de los MEJORES DIARIOS DE ESPAÑA”. Todo esto es presentado, igual que efectivamente el genial Viviendo del cuento, como un monólogo o confesión personal de Juanjo Sáez acerca de, sobre todo, su carrera como dibujante, con la peculiaridad, en este caso, de la creación de una especie de alter ego oscuro que con agria sinceridad se encarga de romper los momentos catárticos, victimistas o sensibleros del diálogo de Sáez con el lector. Así, frente al anuncio del contenido del libro de la contraportada, ese alter ego apostilla: “En este libro hay trabajos realmente malos de Juanjo Sáez”, “Chincha”.

Creo que en la obra hay recopilada mucha basurilla, aunque esto es algo que asume el autor (“Colección Basura nº 1”), lo que desluce un poco el conjunto, que resulta irregular. Es cierto que encuentro placentero leer “cualquier cosa” de Sáez, pero también aprecio, claro está, lo mejor que puede darme. Sea como sea, sus viñetas y sus confesiones son tan entrañables y es tan humano el mundo que retrata que yo se lo perdono todo. Además, cuidado, en la obra hay viñetas geniales, ese humor infantil que, como dice un colega sobre él mismo “ojalá no pierda nunca”, y creaciones, en definitiva, redondas, como, por ejemplo, esta:

EXPERIENCIA MÍSTICA (tira publicada en El Periódico de Cataluña)

Viñeta 1: El año pasado fuimos a ARGENTINA

V2: Estuve muy emocionado durante todo el viaje, sobretodo (sic) cuando vi que mi libro estaba en el escaparate de algunas TIENDAS

V3: (fotografía de un escaparate mostrando Viviendo del cuento)

V4: Nos sentamos a tomar algo en una TERRAZA. Era Primavera.

V5: Y en ese momento sonó “MEDITERRÁNEO” de SERRAT y se me puso la piel de gallina/ al otro lado del mundo suena una canción sobre nosotros

 Argentina, Viviendo del cuento, Mediterráneo de Serrat, las faltas de ortografía, su querida Vane acompañándolo…es que yo a este chico me lo como.

Al mar de la tranquilidad llegan también botellas de un pasado no muy lejano, traídas por mareas recientes, la marea de Piltrafilla

Este fin de semana me enteré de que las botellas que se lanzan por mis costas llegan a Francia, ¿de dónde proceden las botellas que llegan a Galicia? En este caso de Cataluña, y dentro, como uno de esos barcos construidos en el interior por manos hábiles (no las mías), Viviendo del cuento, de Juanjo Sáez (Barcelona, 1972).

Cómo disfruté leyendo el Diario sobre 10 años de profesión de este joven ilustrador y diseñador gráfico. Y qué carcajadas me eché sola en la cocina (cualquier sitio es bueno para leer). Las risas en soledad son geniales, a veces parece que la carcajada abierta necesita complicidad y cuando me descubro partiéndome o llorando de risa me encanta, porque compruebo lo auténtico que es ese humor que no necesita el acicate de un compañero de aventuras.

Soy fan de los monigotes ingenuos del autor, de su letra infantil, de sus tachones y también de sus faltas de ortografía. Leo con cariño la emotividad que destilan sus textos, sus chispazos de ingenio, la blancura de sus críticas, sus cobardías al encontrarse en un bar con los personajes a los que antes ha acribillado en sus tiras de fanzine. Las referencias a su familia son tan amorosas, que no puedo evitar desear que me encantaría que fuera mi colega (la historia de su yaya y de la relación de esta con la muerte es antológica).

La primera obra que leí de él fue El Arte. Conversaciones imaginarias con mi madre, otro libro altamente recomendable. Agradecí sus explicaciones sobre autores contemporáneos, a los que te acerca de una forma muy sensititiva y didáctica. Ambos libros desmitifican muchos tópicos de nuestra modernidad, de ese mundo de gafapastas que tanto me atrae pero que es tan superficial, esa generación cool tan igual a aquello de lo que quiere diferenciarse.

La sinceridad de una expresión sencilla y amable, que desmonta de un plumazo las apariencias y las frivolidades.