A mi mar de la tranquilidad ha llegado un viajero en busca de respuestas. A veces ocurre, lo he visto encaramado a una roca mientras nadaba. Tenía la mirada ausente, me he acercado silenciosa y cuando se percató de mi presencia, me ha sonreído abiertamente.

Hacia rutas salvajes (Into the Wild, 2007) es una película dirigida por Sean Penn. Recoge las peripecias de un muchacho de Virginia, que en 1990 , tras terminar sus estudios universitarios, decidió dejar atrás la vida que había llevado hasta el momento e iniciar un periplo por Estados Unidos hasta terminar sus días en Alaska.  La película está basada en hechos reales y al parecer, la historia de Christopher MacCandless fue un revulsivo para muchos jóvenes para los que se convirtió en un referente vital.

Las dudas internas generadas por una familia desestructurada y el rechazo, derivado de esto, de una sociedad a sus ojos hipócrita, generaron en el protagonista un deseo de búsqueda de verdad y libertad, que lo condujeron a renunciar a los bienes materiales para embarcarse en una aventura en la que se fue desposeyendo de todo aquello que consideraba superficial para intentar encontrar lo verdaderamente esencial de la existencia. En ese camino se encuentra con diferentes personajes con los que comparte tramos de su trayecto y con los que establece relaciones pasajeras, pero enriquecedoras para ambas partes: una pareja de hippies, que le proporciona calor familiar y a los que ayuda a fortalecer su unión; un trabajador que tiene problemas con la ley, que le anima a seguir su ruta; una adolescente que se enamora de él y a la que le brinda un elegante respeto; un anciano solitario, que le habla del perdón y al que le abre la posibilidad del futuro. Y en casa, desesperados por la desaparición, unos padres a los que la ausencia voluntaria de su hijo logra apaciguar su orgullo, enfrentarse a las decisiones del otro, reflexionar sobre sus propias elecciones. Y una hermana devota y cómplice, que hila la historia.

Me gustaron muchas cosas de la película. Por un lado, cómo está contada, con varias voces en off y estructurada sobre el flash-back.  Por otro lado, la mezcla de narración de carretera y de aprendizaje:  los personajes que se cruzan en su camino,  las historias de cada uno de ellos, la evolución del protagonista y la profundización en su cada vez más clara meta final. Junto a esto, la literatura como influencia, alimento y teorización de sus andanzas. Son varios los libros clásicos que relee y justifican los diferentes momentos vitales: La llamada de la selva, de Jack London, Doctor Zhivago, de Boris Pasternak o Felicidad conyugal, de Leon Tolstoi. Además, el diario de viaje: todo lo anota, la escritura le ayuda a pensar y a dejar constancia.

Hay dos desposesiones que me asombran: la del dinero y la de las relaciones humanas. La del dinero es comprensible, para mí encaja perfectamente desde el inicio, no me sorprende, si bien es dura (entregar todo sus ahorros, quemar el dinero), porque el dinero es un motor de existencia: el trabajo dignifica, sí, pero nos proporciona una moneda de cambio para conseguir otras cosas, y nuestra sociedad está tan profundamente marcada por las transacciones económicas que prescindir del dinero supone mantenerse al margen, completamente al margen, de la sociedad que nos ha formado. Es un proceso de desprogramación. Pero lo hace de una manera tan tranquila, hay tan poca agresividad en su despojamiento, tan poco choque con el otro; es sólo una decisión personal, sólo le concierne a él. No es un profeta.

Es el caso de las relaciones humanas el que más planteamientos me provoca. Él pasa rozando a la gente con la que se encuentra, lo asume como algo pasajero,  aunque muchos de ellos quisieran que fuera permanente, pero esto no entra dentro de sus planes y es sumamente sincero al respecto. En un momento dado, dice que se le da demasiada importancia al trato humano y que este es sólo un punto más de nuestra vida, no todo gira alrededor de eso. Esta no es una reflexión novedosa, ya que son muchas las personas que han renunciado a esto por ideales más altos: Dios, servicio, bien común, ideas de diferente calado. En su caso es la libertad. 

Esto es algo que hoy por hoy no puedo asumir.