Tres rosas amarillas, del estadounidense Raymond Carver, es una compilación hecha por Anagrama de siete relatos que formaron parte de la antología del propio autor Where I’m calling from (1988) y que se publicaron como libro unitario con el título de Elephant and Other Stories en Inglaterra en el mismo año. El título del libro corresponde al del último de los relatos recogidos.

Esta lectura llegó a mis manos en forma de regalo; hay personas que por agradecimiento a una invitación llevan vino o flores; otros, libros. Me gusta que me regalen libros y más si cabe, libros que me hablen de la persona que me los regaló. Raymond Carver se une a la estela que dejó el año pasado Richard Ford y ambos autores estarán ligados para mí a ese amigo hasta que mi memoria aguante.

Los relatos de Carver se nos presentan como incursiones en la vida del narrador protagonista, en un fragmento, una etapa breve de su vida. Nos abre la puerta, nos cuenta una anécdota, desaparece. Ni principio ni fin, tampoco conclusión. Retazos vitales. Varios de esos yoes, si bien distintos, manifiestan trazos comunes: alcoholismo en el pasado, divorcios a las espaldas, separaciones familiares, precariedad laboral, nuevas relaciones…Hay mucha normalidad en los personajes de estos cuentos, que nos sitúan en una realidad nada dulcificada, pero sin llegar a la crudeza aunque sí bordeen la acritud.

El relato que más se diferencia del resto es justamente el que da título a la antología, Tres rosas amarillas, una pequeña joya, en donde un narrador en tercera persona nos habla de los últimos días de Chéjov. Se trata de una reconstrucción de sus últimos momentos, en la que no sólo hay datos biográficos, conseguidos a través de diarios y cartas, sino también la recreación de sentimientos y sensaciones que contribuyen a elaborar una atmósfera cautivadora.

Hay buena narración en estos cuentos.

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